El cambio de estacion ya lo tenemos encima

Seguro que tu como yo ya empiezas a temer a este tiempo, el comienzo de curso trae consigo estos cambios que no terminan de hacernos gracia, y es que por su culpa tenemos los armarios en remonta y no sabemos muy bien que ropa utilizar.

En nosotros suele ser algo más fácil pero en las niñas es súper complicado, aún estamos en esos días en los que temprano hace fresco y apetece una chaqueta y a mediodía te achicharras de calor, claro tú piensas en sus pobres piernecitas y en ponerle unos leotardos pero te das cuenta que en un par de horas la pobre querrá no habérselos puesto nunca, la verdad que se convierte en un problema generalizado que atañe  a muchas más personas de las que pensamos. Porque seguro que alguna vez has dado con la tonta de turno que te dice, ¡pues no sé donde le ves el problema, con calcetines hasta que llegue el frío y punto, yo desde luego no me complico la vida! Quizás hasta lleve razón y algunas madres nos ponemos un poco histéricas ante estos bruscos cambios de estación.

Parece que el tiempo no quiere darnos cuartelillo y se empeña en muchas zonas no tener un término medio o bien llega el frío de golpe que no te da tiempo a sacar la ropa y darle un agua porque huele un poco a guardada, o bien vas ahogada porque de momento el calor aprieta con fuerza y lo único que tienes en el armario son formulas de cuello alto y alguna camisa de algodón. Encima tienes un montón de cajas apiladas en el desván no dispuestas a abrirse a la primera de cambio, ya que buscaste al guardarlas algunas soluciones de embalaje que te ayudaban a guardar cada una de tus prendas de una manera estratégica a fin de que la polilla no pudiera hacer de las suyas. A sí es que la mayoría nos vemos con los armarios hechos un asco, con ropa por todas partes esperando a que el tiempo de una vez se decida y podamos guardar las cosas de verano y despedirnos de ella hasta la próxima. Mientras tanto no nos queda más que tener paciencia mucha paciencia esa que hace que no tiremos algún día toda la ropa que tenemos encima de una silla por la ventana de nuestra habitación.

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